El problema principal es que realmente me resulta muy doloroso escribir sobre los temas centrales del blog, que son el islam revolucionario, y la espiral terrorista del gobierno español actual, con su brazo armado principal, que es la Audiencia Nacional.
Como mi vida no deja de girar alrededor de lo mismo, pero por otros derroteros, pues yo soy lo que soy, hoy me he animado a escribir sobre "el" director de orquesta del III Reich, Wilhelm Furtwängler.
El contexto histórico:
Sería mucho mejor tal vez, mucho más grandioso, escribir un artículo enfrentándolo a su "rival" Dmitri Shostakóvich, el gran compositor soviético y el último gran sinfonista, pero dado que en la obra de dicho compositor apenas si estoy iniciándome, no estoy en condiciones de hacerlo.
La obra de Shostakóvich es muy compleja y extensa, y además era un compositor, mientras que Furtwängler era un "mero" director de orquesta. Tal vez la comparación sea algo más sencilla de lo que pudiera parecer, al, en cierta manera, ser en principio el compositor siempre superior al director, y al ser esto una demostración de la superioridad o del empuje de la URSS frente a un Reich que no daba la talla frente a semejante enemigo.
Pero dejemos este enfrentamiento fuera de mis capacidades.
Quién fue Furtwängler:
Tanto uno como otro fueron utilizados para elevar la moral de las tropas y del pueblo en ambos bandos. Por unos u otros métodos de la época, como la radio o el cine, la obra de uno y de otro eran usadas por la maquinaria de propaganda de ambos imperios en liza.
Se puede oír a Furtwängler musicando las escenas de batalla del Deutsche Wochenschau, el noticiario del NSDAP que mantenía a los alemanes al tanto de lo que ocurría en el frente. También se retransmitían en directo sus direcciones a las tropas en el frente.
Y es que Furtwängler fue el gran director de Beethoven. Uno de los problemas con los que me he ido encontrando una y otra vez a la hora de inciarme en serio en la música clásica ha sido siempre el de las interpretaciones, resulta difícil encontrarlas de calidad. Esto no ocurre así en el rock. En el rock las interpretaciones suelen ser de primera clase, muchas veces con composiciones de calidad baja. El ejemplo de los ACDC de la época de Bon Scott sirve para ilustrar esto. Pero en la música clásica la mayoría de las interpretaciones son bastante malas, aunque ejecutadas con una gran pericia técnica. El truco en realidad es irse a lo más antiguo y pasar de lo que se hace ahora.
No busques más, esta es la Novena Sinfonía.
Furtwängler continuó dirigiendo tras la caída del Reich y de haber pasado por el proceso de desnazificación, del cual salió esencialmente incólume, pero en realidad las grabaciones suyas que más molan son las que hizo durante la Guerra Mundial.
Furtwängler y el nazismo:
Furtwängler estuvo en conflicto con el gobierno del NSDAP desde el principio, uno de sus primeros conflictos fue por haber dirigido a Mendelsohn, un compositor que por ser judío estaba prohibido. También se empeñó en dirigir al judío Hindemith, haciendo que el partido le vetase el concierto.
Furtwängler se cabreó y se negó a seguir dirigiendo durante algún tiempo. Este tipo de cosas no deben de extrañar, dado que hoy en día en España sigue habiendo hijos de puta en el gobierno que usan similares razonamientos para hacer lo mismo. Comparar a estos hijos de puta con los nazis no es algo gratuíto, ya que a Furtwängler no sólo no lo enviaron al campo de concentración, si no que hicieron lo posible para ponerlo a su servicio, cosa que al final acabó aceptando, convirtiéndose en el principal director del Reich al servicio del partido. Osea no hace falta matar a nadie para que se te pueda comparar con los nazis.
Furtwängler continuó teniendo problemas, al querer el partido hacer jabón con algunos de los mejores músicos de su orquesta, a los cuales protegió, no por ser judíos, si no por ser buenos músicos. Era el mismo problema que le llevó a dirigir a Mendelsohn aún a pesar de estar prohibido, y según él fue la misma razón que le llevó a seguir dirigiendo y a no irse de Alemania.
Esto es un poco complicado de comprender, y llevó a que el proceso de desnazificación llevado a cabo contra él fuese bastante lioso debido a sus argumentaciones apolíticas. Pero en realidad la mayoría de la gente que odia al nazismo lo hace por quedar bien (¿A quién queréis engañar?), Furtwängler lo hacía por razones objetivas y propias. En realidad a Furtwängler no le hicieron falta 6 millones de judíos para cabrearlo, se cabreó por bastante menos.
Personalmente creo que buena parte de los problemas de Furtwängler tuvo fueron debidos a la envidia, o tal vez a la degradación que sufrió la música clásica tras la guerra y el posterior ascenso de los EEUU, la gran potencia liberal, que trajo consigo otras formas de música.. Karajan, un director totalmente mediocre, y que sí estuvo afiliado al partido nazi, no ha tenido ni la décima parte de los que él tuvo.
El 28 de Enero de 1945, cuando ya quedaba poca guerra por delante, Furtwängler fue llevado a dirigir la 2º Sinfonía de Brahms a Viena, la cual fue grabada en cinta para la posteridad y a continuación escapó a Suiza.
Resulta inevitable imaginarrse al gran director pensando en su fuga mientras se escucha esto.
No voy a decir cómo conocí a Furtwängler por ser un asunto privadísimo, pero según dice alguna leyenda y que me contaron en aquel momento en realidad era un médium que era poseído por el mismísimo Beethoven, el cual quería acompañar a su pueblo en aquella situación. No se sabe si por afinidad con el nazismo, según algunos, o por el horrible sufrimiento al que estaban destinados los alemanes, según otros. Pero esto son leyendas, en cualquier caso, como se puede ver en el vídeo a continuación, el estilo de dirección de Furtwängler es bastante extraño, y parece que está en trance:
La propaganda nazi en todo su esplendor.
Se suele señalar que a Furtwängler se le iba la pinza, perdía el ritmo e iba como le venía en gana, pero esa es una particularidad también de los grandes intérpretes de jazz, los cuales solían tocar francamente colocados.
Conclusiones:
Sois escoria. Ayer y hoy la misma puta mierda.
